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Proyecto Monugrani

"El uso de la piedra granítica en el Patrimonio Monumental del área ‘geo-estratégica’ sur-occidental de Castilla y León"

Todo el contenido:


El proyecto MONUGRANI es, en realidad, un acrónimo del proyecto “El uso de la piedra granítica en el Patrimonio Monumental del área ‘geo-estratégica’ sur-occidental de Castilla y León”, financiado por Ministerio de Ciencia,Innovación y Universidades (PGC2018-098151-B-I00), y cuyo principal objetivo es determinar y evaluar el uso del granito de las canteras abulenses de Cardeñosa y Mingorría.

Con ese fin se han inspeccionado los principales edificios, eclesiásticos y civiles, de casi 300 localidades enclavadas en el Centro-Sur de Castilla y León. Se trata de una llanura ubicada sobre los terrenos de la Cuenca del Duero que adolece de recursos pétreos graníticos y que integra esencialmente la comarca abulense de La Moraña, la parte meridional de la provincia de Valladolid y la occidental de la comarca segoviana del Oeste-Tierra de Pinares. En esta área se constata un flujo permanente del material granítico desde las referidas canteras históricas hacia el Norte; flujo que tuvo lugar sobre todo desde las últimas décadas del siglo XV hasta comienzos del XX.

Significado del uso histórico de la piedra: un enfoque multifactorial

El uso histórico de la piedra es un aspecto de creciente interés para el esclarecimiento de los periodos históricos-artísticos de un monumento o de una ciudad. Es sabido que la utilización de los materiales pétreos en los monumentos ha cambiado significativamente a lo largo del tiempo en función de muchos factores, tales como los recursos naturales y económicos, las circunstancias sociales e históricas y los estilos arquitectónicos, aspecto fundamental en este estudio.

Hasta comienzos del siglo XX, antes de llegar los modernos materiales constructivos, la disponibilidad de la piedra fue el factor más determinante, y los trabajos de cantería estaban muy condicionados por la Geología Regional. En este sentido, el momento álgido de las catedrales góticas ha sido directamente relacionado con la disponibilidad de rocas sedimentarias, fácilmente canterables y de propiedades ciertamente atractivas para su utilización.

Por otra parte, la baja calidad que a menudo caracterizaba a la piedra autóctona hizo que buscaran materiales pétreos de procedencia más lejana, cuya utilización era frecuentemente selectiva, es decir, restringida a determinados elementos del edificio. Sin embargo, las razones para el uso no siempre eran técnicas y se pueden invocar otros factores para explicar la naturaleza y los cambios históricos de los materiales de construcción. Consecuentemente, resulta apropiado aplicar un enfoque multidisciplinar para analizar correctamente el significado de los cambios del uso de la piedra en el Patrimonio Monumental.

Desde un punto de vista metodológico, en las últimas décadas se ha producido un cambio sustancial en el estudio de los monumentos como consecuencia de la necesidad de obtener una perspectiva diacrónica de los mismos, tanto para su conocimiento y valor patrimonial, como para su conservación. Así, la Geología Aplicada, incorporada al conocimiento arquitectónico e histórico-artístico del monumento, está siempre presente en la metodología propuesta en nuestro trabajo. En cierta medida es afín a la lectura del paramento, que incluye la determinación de indicadores cronológicos establecidos mediante múltiples técnicas. En nuestro caso las técnicas empleadas son las propias de la Mineralogía, Petrología, Geoquímica y Geología Regional, ampliadas a la Estratigrafía para las rocas sedimentarias.

No pueden pasar desapercibidas dos tipos de consecuencias que entraña la metodología expuesta para la lectura de paramentos. La primera se refiere a la decisiva ayuda que suponen los métodos geológicos en las intervenciones arquitectónicas de conservación, habiéndose establecido todo un protocolo sobre la necesaria estrategia de coordinación. La segunda consecuencia viene a abrir nuevos caminos sobre la arquitectura popular y, por ende, sobre el Paisaje Monumental de un determinado territorio. Su justificación es obvia: el uso de la piedra en la arquitectura es un fiel reflejo del medio natural, y sus cambios quedan plasmados en el Paisaje Monumental.

A fin de sistematizar los factores implicados en el uso histórico de la piedra es apropiado considerar la concatenación natural de los pasos conceptuales, que entraña siempre una interacción del trinomio: Territorio y Geología / Canteras históricas / Monumento e Historia del Arte. Entendemos que la piedra juega un papel primordial e inédito, y constituye la necesaria articulación de un proceso interactivo que siempre alberga una serie de especificidades. Nos podemos preguntar de dónde viene, cuáles son sus propiedades, por qué se utilizó en un determinado elemento arquitectónico o época histórica. En definitiva, proponemos un diálogo constante piedra-hombre, como si todas ellas realmente hablaran y nos permitieran explicar muchos de los enigmas que encierra cada monumento. Fruto de este “diálogo” se derivan una serie de factores implicados o de consecuencias directas para cada uno de los pasos conceptuales, y también indirectas o de interacción. Todos los factores y consecuencias derivadas de este análisis transversal han de confluir en la valoración (y conservación) integrada (e integral) del Patrimonio Monumental, cerrándose el proceso mediante la divulgación y difusión en su triple vertiente científica, didáctica o formativa y turística o recreativa.

Factores específicos de incidencia en el uso histórico de la piedra y ejemplos relacionados


Entre los factores que inciden en el uso histórico de la piedra cabe citar los siguientes como muestra de su diversa naturaleza:

a) Disponibilidad cercana o inmediata de la piedra. La parquedad de medios durante el medievo hizo que frecuentemente muchas iglesias románicas fueran construidas con la piedra estrictamente autóctona de los alrededores.

b) Valoración artística. Desde un punto de vista artístico es ampliamente aceptado que no hay tipos específicos de piedra utilizados para determinados estilos arquitectónicos, aunque en algunos casos no se debe descartar algún tipo de relación. La diversidad pétrea de Florencia representa un ejemplo paradigmático de la alta valoración de la piedra, en detrimento del ladrillo. La Pietra Serena y Pietraforte eran consideradas piedras especiales que enaltecían la monumentalidad mediante sus efectos policromáticos.

En las ciudades de Zamora y Salamanca ocurrió algo parecido con la alta valoración de la piedra vaugnerítica de Sayago y de Calzadilla del Campo. Durante la segunda mitad del siglo XVI muchos palacios y colegios renacentistas fueron construidos utilizando esta piedra en jambas y dinteles monolíticos para sus portadas principales, así como en columnas de claustros o atrios. Esta utilización tan selectiva ha pasado más bien desapercibida; y ha sido recientemente cuando se ha puesto en valor al simbolizar la elegancia y el poder de la nobleza, acrecentando, así, el valor patrimonial de las dos ciudades.

c) Funcionalidad. La utilización de los granitos de Los Santos y de Martinamor en el basamento de muchos edificios de Salamanca constituyen dos ejemplos cercanos de funcionalidad durante las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX.

d) El poder político. Existen muchos ejemplos históricos de utilización de la piedra por motivos políticos o ideológicos, bien de manera críptica o claramente explícita. Al respecto, podemos citar el papel tan significativo que tuvo la piedra en el Imperio Romano; y, también, por citar otro caso cronológicamente extremo, durante el fascismo italiano y el franquismo, este último reflejado mediante el granito de Los Santos durante los años 50 y 60 del siglo pasado en Salamanca.

e) La abundancia sobrevenida de recursos económicos y pétreos. Muchas de las fluctuaciones en el uso histórico de la piedra se deben a los cambios históricos de naturaleza socio-económica y a las consecuentes incorporaciones del material pétreo, tal como ocurrió durante el siglo XVI en España.

f) Desastres naturales y antrópicos (terremotos, inundaciones, incendios,…). El ejemplo de la Catedral de Salamanca y la utilización del granito de Martinamor como consecuencia del terremoto de Lisboa en 1755 representa un ejemplo paradigmático de la importancia que tienen las cualidades tecnológicas del material pétreo ante un evento destructivo. Respecto de los incendios, existen numerosas ciudades europeas, como la francesa de Rennes, en las que este tipo de desastres provocó un cambio sustancial en el material constructivo, reemplazando la madera por el material pétreo. Dentro de este apartado hay que mencionar las riadas que, con frecuencia, causaron destrucciones de los puentes. Tal es el caso del Puente Romano de Salamanca, que se vio afectado por la riada de San Policarpo (s. XVII), arrasando los 11 arcos más distantes de la ciudad; arcos que hubo que reconstruir con la vaugnerita de Calzadilla y los conglomerados y areniscas silicificados.

g) Cambios socio-económicos. El uso histórico del granito de Villavieja de Yeltes (Salamanca) encierra múltiples factores interpretativos. Uno de los más llamativos es debido a un cierto despegue económico de la comarca del Campo Charro en la última década del siglo XIX y principios del siglo XX, como consecuencia de la puesta en funcionamiento del ferrocarril.

Existen, por supuesto, muchos otros factores de aplicación local que los investigadores del presente equipo han de tener en cuenta ante la casuística tan diversa que depara el uso histórico de la piedra. Una metodología basada en la transversalidad y multidisciplinariedad ha de ser de forzosa aplicación.


El concepto de ciudad geo-estratégica

Es bien conocido que algunas ciudades, como París, se caracterizan por su homogeneidad pétrea, mientras que muchas otras, ubicadas muy cerca de diversas formaciones geológicas o sobre ellas, han sido objeto de cambios muy llamativos en el uso histórico de la piedra. A este segundo grupo de ciudades, denominadas aquí “geo-estratégicas”, pertenecen, por ejemplo, Roma, Madrid y Praga, en donde han sido registrados unos 30 tipos de piedra.

A menudo, el carácter geo-estratégico viene marcado por la ubicación de la ciudad en el borde de un basamento que suministra el material pétreo duro, al tiempo que la cuenca sedimentaria reciente aporta el material blando, cercano y de bajo coste. Este es precisamente el caso de las ciudades geo-estratégicas de Turín y Milán, localizadas en una posición peri-alpina. A este respecto, llaman poderosamente la atención los flujos de piedra acontecidos en Milán, principalmente en las épocas romanas, en el gótico y en el renacimiento, al utilizarse materiales relativamente distantes del basamento alpino, como el mármol de Candoglia y el granito de Baveno, que contrasta con la utilización del conglomerado autóctono de Ceppo durante el románico.

En Castilla y León la división de ciudad geo-estratégica versus ciudad homogénea es particularmente evidente, y las piedras utilizadas han conferido a las ciudades su propia personalidad pétrea. Así, ciudades homogéneas como la ciudad “blanca” de Valladolid, situadas en el Centro de la Cuenca del Duero, fueron construidas casi exclusivamente con la caliza Campaspero, mientras que otras, consideradas periféricas o “geo-estratégicas”, ubicadas en el borde de la cuenca sedimentaria, y, por lo tanto, cerca del contacto con el

basamento o ya en el basamento mismo, tales como Salamanca, Zamora y Segovia, fueron construidas con varios tipos de piedra. No es casualidad que en los monumentos de estas ciudades se hayan utilizado tanto las rocas duras del Macizo Ibérico como las blandas o relativamente blandas de la Cuenca del Duero o de los terrenos mesozoicos. No obstante, la diversidad de una ciudad como Salamanca no es óbice para hacer perder su personalidad pétrea de “Ciudad Dorada”, marcada por el uso prevalente de la arenisca de Villamayor.

La personalidad pétrea de una ciudad puede cambiar a lo largo del tiempo si se produce un cambio sustancial en el uso de la piedra. Es el caso de la ciudad de Ávila. Durante el medievo, la ciudad estuvo impregnada por la calidez, viveza y ductilidad que proporcionaba el granito silicificado de La Colilla, pero en el tardo-gótico y renacimiento se produjo la eclosión del granito gris de Cardeñosa y la ciudad transmitió una percepción de crudeza, serenidad, severo clasicismo y hasta de frialdad que perduró para siempre porque realmente entroncaba con la austeridad tan arraigada del carácter castellano.

En la periferia de Castilla y León aflora de manera muy característica el basamento Varisco, constituido por rocas antiguas y duras, como ocurre al sur y oeste de la ciudad de Salamanca. El área geo-estratégica seleccionada del sector SO de Castilla y León forma un arco que bordea el basamento varisco y donde coexisten y compiten los dos grandes grupos de rocas (plutónicas y sedimentarias).


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